Internet no siempre fue la red que conocemos y disfrutamos hoy. En sus comienzos, era poco más que un puñado de ordenadores conectados entre sí, un proyecto ambicioso desarrollado por un grupo de jóvenes científicos del CERN (Suiza), intentando mantenerse al tanto del trabajo de sus pares en todo el mundo.

Ellos fueron los creadores de la “World Wide Web”, conocida mundialmente como WWW o “la web”. Es decir, los muchachos idearon todo un sistema de comunicaciones de datos que no solo les solucionó el problema, sino que, una vez abierto al público en general y treinta años más tarde, goza de una inmejorable salud.

Este puñado de mentes brillantes eran renuentes a revelar su progreso (y fracasos) al mundo, por lo que comenzaron a desarrollar su protocolo en un ambiente cerrado: la red interna de la CERN. Mucha agua debía pasar debajo del puente antes de que se convirtiese en una red con acceso a cada hogar, distribuyendo documentos multimedia. Usando la disposición física de la red y de los edificios de la CERN como metáfora para el “mundo real” situaron diversas funciones del protocolo en diversas oficinas dentro de la CERN.

En una oficina, situada en el cuarto piso, estaba ubicada la base de datos central del World Wide Web: cualquier pedido de ficheros era encaminado a esa oficina, donde dos o tres personas (¡sí, personas!) lo localizaban manualmente utilizando métodos que hoy parecen medievales y los transferían, mediante la red, a la persona que había realizado la petición. Esta habitación era conocida como la “Room 404” (Sitio 404).

Inevitablemente, la base de datos comenzó a crecer, y también la cantidad de gente con acceso a los documentos que en ella se almacenaba. Y también comenzaron a aparecer algunos problemas: había gente poco familiarizada con el sistema que efectuaba peticiones de documentos que no existían, o con nombres de archivo escritos incorrectamente. El personal a cargo de la “Room 404” enviaba, en esos casos, una nota explicando que el documento no podría ser hallado. Rápidamente, estas peticiones erróneas fueron contestadas con un mensaje estándar: “Sitio 404: archivo no encontrado”.

Tiempo más tarde, cuando los procesos de respuesta fueron automatizados y los trabajadores del cuarto piso fueron reemplazados por ordenadores, los usuarios de la red pudieron acceder directamente

Fuente:  Libertonia

Un saludo:  troyano66