1. La industria del software no puede funcionar si no se le paga a los programadores.


Comencemos por algo sencillo: A los programadores de software libre les gusta que le paguen y todos tienen sus gastos.

Cuando decimos “Software Libre” nos referimos a la libertad, no al precio. De hecho, usted puede pagar por un software libre (o “código abierto” 1), que posteriormente podrá estudiar, cambiar y copiar como desee.

¿Y acaso eso funciona? Se lo puede imaginar de la siguiente forma: El software es código, luego el código es matemática. Una vez que vea el código como una matemática útil, un idioma elaborado (no una propiedad tangible), no encontrará razón para prohibirle su uso a las demás personas.

Al igual que la matemática (donde nadie reclamaría la propiedad de una ecuación), el software requiere conocimiento avanzado para que pueda ser adaptado, mejorado y aplicado correctamente. Es aquí donde los desarrolladores suelen generar ganancias: Muchos clientes, generalmente compañías, están dispuestos a pagar por mejoras y actualizaciones de seguridad en el software.

Las compañías de software libre se benefician de un sistema de desarrollo descentralizado con un gran número de voluntarios. Las ganancias de la industria del software libre puede que sean menor que su contraparte privativa, pero de ninguna manera son insignificantes. A la final, los usuarios individuales suelen terminar usando el software gratuitamente.

El software libre no se trata de acabar con los los incentivos de los programadores; se trata de ver el código como un conocimiento que no se le debe ocultar al usuario. Simplemente funciona con un modelo de negocio distinto, que muchas compañías están aprovechando.


2. El software libre acaba con la innovación.

La idea que suele tener la gente es que, si cualquiera puede copiar ideas, la innovación se vendrá abajo.

En realidad, la libertad suele ser la clave para el software libre y la innovación.

A la gente se le permite y se le anima a trabajar sobre él;

Muchas personas están dispuestas a participar;

No hay necesidad de reinvertar nada; las ideas se pueden implementar directamente.

El software libre se puede apreciar en muchas áreas: Considere, por mencionar algunas:

Aplicaciones Firefox (navegador web) o Inkscape (editor de gráficos vectoriales).

Sistemas completos: Apache (servidor web), OpenBSD (sistema operativo), y por supuesto, GNU/Linux.

Formatos y protocolos: HTML (páginas web), BitTorrent (compartición de archivos) y ODF (documentos de oficina).

Aplicaciones web Drupal (sistema de gestión de contenido) o WordPress (blogs).


3. El software simplemente debe funcionar (¿a quién le importa el código abierto?)

Cualquiera debería preocuparse acerca de si su software es libre o no.

Imagínese que compra un automóvil al que a usted se le prohíbe abrir. No importa que sepa cómo funcionan los automóviles, el hecho es que nadie será capaz de revisar el motor. Cómo puede estar tranquilo con su automóvil si a nadie se le permite verificar que sea fiable, que no tenga una fuga o que no afecte a la sociedad ni el medio ambiente?

Sucede lo mismo con el software, excepto que el código sirve para mucho más que para mover autos. El software maneja nuestros computadores, teléfonos, televisores, reproductores de sonido y más, transportando información y nuestra cultura.

El software libre es tan importante como la libertad de expresión. Si el software es libre, los usuarios tienen libertad y el control del mismo.

La buena noticia es que el software libre no sólo funciona bien, sino que suele funcionar mucho mejor. Introduzca un CD autónomo de GNU/Linux en su computador para probar un sistema completo y bien organizado, de manera que pueda juzgarlo usted mismo sin instalarlo!

4. El software libre no respeta el derecho de autor ni las patentes de software.

Para responder a esto, primero tenemos que hacer una clara distinción entre el derecho de autor y las patentes. El derecho de autor se le concede al creador de una obra sobre la misma (por ejemplo, el texto de un libro o el código fuente de un programa). Por otro lado, una patente es el control exclusivo que se registra sobre un proceso, la aplicación de una idea.

El derecho de autor es muy importante en el software libre. Es el propio mecanismo, esencial en la Licencia Pública General de GNU, mediante el cual se encarga de que el software libre permanezca libre y que los autores reciban el crédito por su trabajo. Los programas están amparados bajo el derecho de autor, ya sean libres o privativos.
Cualquier autor de software privativo puede fácilmente comprobar que no se viola su derecho en un programa de software libre, puesto que el código fuente está al alcance de su mano.

Por otro lado, las patentes en el software representan un concepto muy controversial. Para resumirlo: No existe nada a lo que se le pudiera llamar “software patentado”. Sin embargo, alguien puede atribuirse la propiedad de un proceso si registra una patente. Entonces la patente aplicaría a todo software que use ese proceso, sin importar que sea privativo o libre.
Características de las patentes de software:

Son costosas y se otorgan luego de varios años de la solicitud;

Tienen límites geográficos (una patente concedida en Estados Unidos no tiene valor en Europa);

Tiene largos períodos de vigencia (generalmente 20 años), en una industria que avanza constantemente;

Suelen ser procesos completamente triviales.

Como tal, raramente son usadas para beneficiar a quienes innovan; de hecho, casi nunca son usadas por los propios innovadores.

Se puede decir que cualquier pieza de software de mediano tamaño viola las patentes en varios países, tanto libre como privativo.
Dependiendo de la capacidad que tenga la compañía titular de la patente para cubrir grandes gastos legales, se pueden aplicar restricciones y regalías sobre dichas patentes.

5. El software libre es como el comunismo.

Los que apoyan esta idea sostienen que no puede haber propiedad privada con software libre (o de “código abierto” 2). Respondamos a esto con un ejemplo.

Supongamos que usas una aplicación que es software libre, tanto en casa como en el trabajo. Entonces encuentras una buena forma de mejorarlo, de manera que con su versión modificada, ¡ahora tu computador funciona mejor y hace el trabajo al doble de rápido!

Esta versión modificada es tu propia versión. No estás obligado a hablar de ella a nadie ni tienes que compartir la ganancia que obtuviste mientras la usabas. Simplemente estás ejerciendo tu derecho a usar y modificar el software.

Lo que la licencia de software libre exige es que si tú redistribuyes este software, entonces tendrías que mantenerlo libre. Concretamente, si vendes CDs que contengan su software o empiezas a permitirle a personas ajenas a su casa o lugar de trabajo que lo usen, tú tendrías que:

  • Darle a cualquier persona los mismos derechos que a usted se le otorgaron cuando obtuvo el software original, es decir, la libertad de revisar, modificar y redistribuir su versión modificada,

  • O, separar sus modificaciones del software original, es decir, que el trabajo final no contenga ningún código del trabajo original.

Así que en realidad usted tiene más “propiedad” sobre el software libre que el privativo (donde el programador decide todo lo que usted puede y no puede hacer con el software).

El software libre no tiene nada que ver con un sistema político. Usted puede usarlo perfectamente sobre software privativo y viceversa. La licencia de software libre simplemente es un contrato ético entre el programador y el usuario final.

1,2 A lo que aquí le llamamos “Software libre” también se le conoce como “Software de código abierto”. En la práctica los requisitos son los mismos, pero como la palabra “abierto” no hace que lo relacionemos con la libertad, pierde el sentido. Lee nuestra respuesta a la pregunta frecuente ¿el “código abierto” es lo mismo que el “software libre”?.

Extraido: obtengalinux.org

Una saludo: troyano66

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